El sonido reprimido de tus tacones.

Llegaste silenciosa sin  anunciarte, aroma a aventura traía tu piel,  reprimiste el sonido de tus tacones, en tus manos traías placer para ser bebido de un solo sorbo, bajo tus ropas escondías un deseo que quería volar hacia mí, te acercaste tanto, que tapizaste mi cuerpo con el transpirar de tus poros y cuando tu palabras viajaron a mí, pude sentir el sabor de tus labios, inmediatamente me diste la espalda, fue una agresión fabulosa para mis ojos y una invitación a cabalgar juntos, sin frenos en las manos, desatando los nudos que mantenían atados nuestros impulsos, desde entonces te has convertido en mi eterna aventura, eres la amante perfecta que vive en mi hogar, la que reparte su amor ahora con mis retoños, solo que ahora reprimes el sonido de tus tacones, para no ahuyentar el sueños de tus polluelos. Jhm



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