Pongo un te amo, en la mesa de negociaciones.

Desperdiciar un minuto de amor por la pena cerrada de soportar una hora de orgullo, es desairar al tiempo que nos puede obsequiar abismos de noches infinitas  en una sola vida, cargadas de amaneceres que con solo desearlo volverán; la batalla  entre la valentía a ser el primero en pedir un beso a cambio de un perdón y  el orgullo de sepultar los deseos bajo la piel, solo nos quitan segundos de disfrutar el paso del tiempo convertido en aventuras que se pasean por la piel; amar es doblegarse ante el deseo de un beso, algo que nos empuja a pedir perdón; si el día y la noche a pesar de  no coincidir,  en algún lugar se juntan para darse un beso y el sol se aparea con la luna durante el eclipse, en una de las tantas visitas que ella le hace durante el día; porque desperdiciar un minuto en rencor, hagamos las paces, pongo un te amo en la mesa de negociaciones. jhm





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