Aprendiendo a amar.


Quiero acariciar con mi voz tu corazón, que haga crujir su coraza como gotas de lluvia sobre hojas secas, para que le permitan la entrada a mis palabras por tu torrente y hacer correr por él las respuestas a lo que por mi sientes, si no te has dado cuenta, pregúntale a tu mirada, creo que no estás enterada, tus ojos voz tienen, me informan que todos los días dan un paseo por mi rutina y dicen que tienes algo que contarme, pero igual que yo no te atreves.
Hoy por fin me lo propuse, inventare un encuentro casual, te incluiré en mi rutina diaria, espero que tus ojos sigan mis pasos, tal vez tus nudillos sin ningún pretexto toquen mi puerta, al abrirla me harías el hombre más feliz si aparece tu rostro, sé que esto es una locura, pero la vida ya sin ti lo es, dime que te de mi corazón y lo tendrás en tus manos, después de todo ya no es mío, no lo tritures, está lleno de amor, no me arrepiento de entregártelo, tu eres la que lo hace latir; perdón por no poder decirte esto tomando tus manos, pero apenas estoy aprendiendo a amar.

Derechos de autor: Juan Hernandez




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