El humo de mi taza se disipo, pero tu recuerdo no


Alimento el humo de mi café con mis recuerdos, ¿a dónde irá a parar?,

tal vez se disipara antes de llegar a mi niñez  o se elevara a los cielos para condensarse y generar lluvia de recuerdos, cicatrizando las mordidas que el pasado me dio,   quizás haga aterrizar el polvo que levante en mi loca carrera al éxito,  cegando mi vista en el momento preciso que paseaba por mis ojos alguien que no sabía que estaba buscando, pero  se interpuso en mi camino impactando mi meta,  generando una pausa para enamorarme de esa coincidencia que llego a mi encuentro.

Recuerdos hechos humo, que vuelan y me llevan a ese momento exacto en que lance una moneda al aire, la cual carecía de cara y cruz, en el aire rondaba el premio, al capear la moneda solo tuve que abrir mis dedos, la moneda ya no estaba, pero en su lugar una mano se mostraba, la moneda no tenía cara ni cruz, pero si mucho valor; ella vale sonrisas, abrazos al alma, silencios con miradas largas, conversaciones que trajeron a la noche, sueños que tocaron la realidad y llama tibia que alimento para que acompañe mi invierno.  

El humo de mi taza se disipo pero no ese bello recuerdo. Sigues siendo como ese café que todas las mañanas saboreo. 


Derechos de autor: Juan Hernandez.

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