Eres penumbra que acaricia la obscuridad.


Diseñaste un hilo especial con fibras fabricadas con la ceda que produce  la oruga que utiliza como capullo tu corazón y con ellas suturas heridas que se mantenían abiertas, no te importo que pasaran los días y solo compartiéramos amistad; aunque tú no lo sabías, le diste sentido a las horas del día, deje que mis sentimientos vagaran en la bitácora de mi  indiferencia, pero ahora eres bálsamo que da vida a las manecillas del reloj.

Hay mañanas y noches que dejan huella sustituyendo cicatrices y la soledad se aburre sin mi compañía, mientras tú me sigues dando razones para decirte en poesía que pintas penumbra donde solo había oscuridad.


Sembraste murmullos en mi alcoba,  donde solo  gritaba el silencio. Llenaste el espacio vacío en mi corazón y desterraste al ermitaño que habitaba en el, ahora es el estudio donde fabrico sueños.

Derechos de autor: Juan Hernandez.
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