Corazón oxidado.


Te fuiste, pero se te olvido dejar la ventana por donde entraba el sol y el deseo de crear estrategias que induzcan en ti la adicción de compartir tu calor. 

Te fuiste pero se te olvido dejar las recetas para hacer un viento tibio entre nuestros cuerpos y la forma exacta de abrazar para transmitir placer sin llegar a introducirme en tu cuerpo.

Te fuiste y también se te olvido como echar a andar mi corazón por las mañanas, mi corazón se está oxidando, quien lo lubricara si no estás tú, no hay mecánica para arreglar un abandono.

Te fuiste pero se te olvido explicarme como le haces para que mis manos lean en braille, antes podían leer los mensajes que estaban en  tus poros y ahora no pueden tocarte.

Cuando vuelvas, viviré en tu mirada, mi corazón pecho a pecho al tuyo latirá, el vicio de mis manos será saborear la sabia de tus poros y fabricare una nueva ventana donde tu serias el sol que entre por ella, no tardes.

Derechos de autor: Juan Hernandez.
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