La mascota de la luna, en tu pupila azul.


La luna se puso celosa porque una poesía le escribí a la que me salvo de mi naufragio.

A ella,  que con sus perlas azules me guiaron a la playa, donde mis sueños  en la arena están dejando huella.

Luna llena te quiero ver por mi ventana, mi inspiración  está guardada en los cráteres de tu llanura.


Luna, como  no vienes a visitarme en mis madrugadas de inspiración atrapadas por el insomnio, guerra sucia te jugué. 
Le puse como carnada una zanahoria a tu mascota, y en las azules pupilas de mi amada tiene  su  morada momentánea. 
 Sé que algún día vendrás  a recuperarla, te propongo  regresarla, si me dejas construir en tu lado que no es acariciado por el sol,  mi jardín de letras, para que sus raíces se sujeten  a los corazones de los poetas que eternamente ahí descansan y se alimenten de sus poesías inéditas nunca leídas.
Yo seré el jardinero que las pode, para llevarle todos los días un ramo de poesías a mi amada.

Luna, mi inspiración es tuya, vuelve a ser mi confidente, pero el corazón ya no lo tengo, es de ella, accede pronto, tu mascota con cada día que pasa se siente más cómoda en las hermosas pupilas de mi amada. 

Derechos de autor: Juan Hernandez.
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