Tus labios piden a mis manos, secuestrar a tu cintura.



…Como me gusta cuando mis mejillas saborean las tuyas, al alimentarse mi  abrazo del tuyo, implorando tus labios  a mis manos secuestrar tu cintura, para como dos imanes unirse a los míos.

En carne viva navega la llama del amor y en libre torrente fluyen poemas de tu aliento.

Lentamente me llevas a habitar el falso vacío de tu corazón, donde rebasan sus latidos dormidos y venideros sus ventrículos sorprendidos por la novedosa algarabía.

Siento que fluyo por tu cuerpo, lentamente me convierto en suave latido sorteando las tormentas de tus adentros, saboreo tu torrente y perezco al encontrar un rayo de luz que surge de la realidad que me dice "lo que parecía imposible ya fue". Un ángel abandono el cielo para acariciar mi alma y calmar tormentas, regalándome sus latidos. 

Sigo fluyendo  en tus adentro, en espera de ver el nacimiento del latido adecuado que me impulse nuevamente a tu corazón. ©juan hernandez



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