Y así empezó todo.


Yo, partícula diminuta de arenisca que vivió en polvo forastero acarreado por el viento, amando el desierto me arriesgo a morir erosionado al frotarme en tu vórtice.

Reconozco que al principio me intimido tu suave brisa, pero al volar en la intimidad de tu suave esencia, me auto exilie en el abismo de tu alma.


Y así empezó todo, la tormenta de tu fugaz mirada me arrastro a tu borrasca.

Derechos de autor: Juan Hernandez.
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