Mi adorado tormento

Tú, mi adorado tormento, retas a la naturaleza con tu belleza, presumes tus dones al bosque, resbalando tu vestido por tu cuerpo, me muestras tu hermosa espalda, giras tu cuerpo a medias, y  enardeces al depredador de deseos  que llevo dentro, quiero devorar tu pasión tan lento para paladear el sabor enervante que dejas fluir generando la envidia de las flores. Me prohíbes avanzar hacia ti, la regla es hasta que no bese el césped la última prenda, maldigo al perfecto borde de tus caderas que no dejan libre tu vestido, doy un paso adelante y me castigas mostrando solo el contorno de tu pecho, con una suave señal me invitas a seguir, das un paso y lentamente develas tu cuerpo, como es que vaciaron en ti tanta belleza, las reglas cambian, si das un paso yo debo dar dos, eres mi adorable tortura. Finalmente, al sumar y restar recibo en mis manos el resultado final. Mis manos no saben por dónde empezar cuando das la vuelta, la naturaleza se quedó corta, abrazos volaron y besos aterrizaron en mis labios, manos se unieron y la luna se divirtió formando con ellas siluetas en el suelo, al final cuando nuestros cuerpos estallan, después de ser río caudaloso, somos arrullo de arrollo y solo tengo fuerzas para decirte, “no sabes cuánto te quiero”.

Derechos de autor: Juan Hernandez.

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