Luz, vida y nuevo día.


Después de haber sido devorada por el horizonte, resurges de entre las nubes que sangran al darte nuevamente a luz.  

Me visita la vida, su rubia cabellera me acaricia la vista  y siento su calor que me recuerda el origen del universo precoz. 

Los  antiguos egipcios te hicieron su deidad renunciando a sus antiguos dioses y a cambio dabas muerte a la semilla del trigo, para dar alimento a su pueblo. 

Tu luz ayuda a las plantas a devorar el veneno que nos mata, para ser el pulmón de la tierra. 
Dios en su magnificencia te puso al centro para poner orden a tus nueve súbditos, pero solo a una plebeya, la gran canica azul, le regalas vida con tu luz, porque ella te permite un romance con Selene, su única hija. 
Mientras sigas entrando por mi ventana, sabré que DIOS me regalo un nuevo día. 

Derechos de autor: Juan Hernandez.
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