Alas a mi soledad.


Cuando invadiste mis sueños surgieron palabras sutiles que formaron poesías y cada mañana nacen motivos para querer la vida. 
Me convertí en rivera donde descansa el murmullo de tu río y con eso basto para estimular al poeta dormido que habita en el rincón inconsciente de mi corazón y siendo ave que vivía en los cielos me acostumbraste a vivir en el suelo, mis alas se las regale a mi soledad para que emigrara.

Con tu  compañía le dije adiós a mis silencios, ¡¡porque al fin pude pronunciar  tu nombre!!!.

Derechos de autor: Juan Hernandez.
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