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¿Qué se siente ser niño?

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Endulce mi café con una porción de nostalgia, desgarre las entrañas del pasado analizando cada triunfo devorado y las derrotas absorbidas por mi experiencia.

En cada sorbo cierro mis ojos y la cafeína seda al tiempo, mostrando los vacíos que quedaron en la bitácora, nombres de los que el cielo se apodero para ocupar el lugar que dejaron las supernovas.
La añoranza abrió las puertas, me autoriza pasar lista a mis hermanos, algunos se ausentaron, le pregunto a la distancia porque seapodero ellos, pero el silencio aprisiona las respuestas, aunque el poder de los olvidos no logran cortar las alas a los recuerdos, que me llevan a conversarcon mi gemelo que habita en el pasado, a quien le pregunto ¿qué se siente ser niño? No sin antes pedirle perdón por no haber convivido con él; esbozando una sonrisa me responde, ser niño es formidable, nada es mejor que navegar por los aires en el lomo de una libélula cazando sueños; 
domar un corcel alado para volar por los cielos, venciendo a Perseo y sus r…

Tus recuerdos hechos poesía.

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Tu recuerdo es tan entrometido, se mete a mis pensamientos, toma mi pluma y los convierte en poesía plasmándolos en el papel, después, tu cómplice el viento los lleva hacia ti. 
“Biodegradable” es tu imagen que se descompone en mi pensamiento para integrarse a mi alma como mi musa. Si tus recuerdos no llegan, es porque tú, mi musa, estas dormida. ©juan hernandez




Cada que vuelvo a la montaña, vuelvo a ser niño.

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Aunque mi origen proviene de un lugar de ríos, lagunas y mar azul, la paz de la montaña me llama, ahí donde cada piedra habla de mi infancia, el río con su cauce calmo murmura las aventuras cuando niños, las aves con sus cantos despiertan los recuerdos, las manos agrietadas de los ancianos me enseñaron el verdadero valor de la humildad y la casa de otate aunque humilde, fue donde pasaron sus buenos tiempos mis viejos y le pintaron bosquejos de mi futuro a sus consejos.
Sobre las piedras no quedaron esculpidas mis huellas, pero tengo en la mente cada piedra que pise y si ellas hablaran, contarían cuantas sacudidas tuvo mi destino, pues en su aspereza quedaron grabadas.
La montaña me enseño, que el destino arrulla nuestros sueños y durante su letargo, los hace grandes o pequeños, a veces tan grandes que no caben en ti y otras tan pequeños que no cabes en ellos, pero así es el, te da el libre albedrío, tú eliges el sueño, si lo eliges grande tendrás que crecer para llenarl…

La felicidad del viento en ti.

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La andanza de tu rutina pasea tu aroma, el viento dichoso lo toma como prenda, no sabe que tú aroma y tu cuerpo como tatuaje enamorado cohabita en el mío y con palabras calladas que permanecen agazapadas, fabrico reverberancias de amor en las mazmorras de tus oídos. 
Tu solo me las regresas, pero envueltas en una mirada aguda, que, como flecha impregnada de pequeñas dosis de estremecimientos corporales con rastros de amor, impactan en mi corazón, causando latidos desmesurados con vacíos en los que busco la razón. El viento se viste con tu aroma, yo solo con tu silenciosa mirada que dice mucho. ©Juan hernandez


Los celos del viento.

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Libere  tu pelo del listón que lo aprisionaba y el viento se puso celoso, desde entonces su vicio es revolverlo y cubrir tu rostro evitando que lo vea. No importa, pues siempre con los ojos cerrados te veo, sin conocerte ya te he amado y solo con sentirte cerca, nuestras pieles se amancebaban. El viento solo aumenta el misterio con el bello dosel que acomoda en tu rostro.  jhm



No importan las consecuencias.

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Si arrancara de raíz los sentimientos que sembraste en  mi corazón, una parte de mi moriría, pero te seguiría amando, la magia que traen los susurros que destellan entre los ecos moribundos, siempre mencionarían tu nombre. 
Tú,  siempre tú, serás el final feliz de la historia que vivo cada día. ©Juan hernandez

La cárcel de tus recuerdos

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Mis pensamientos son la cárcel de tus recuerdos.
Me encuentro preso en la frontera de tus brazos y tu cuerpo, sin posibilidades de emigrar a ese país donde dicen existe una luna sin sol y nubes que fingen transportar sueños, sin embargo solo traen tormentas que enturbian el aroma que dos cuerpos comparten. 
No deportes mi corazón a ese país donde el amor no fluye, quiero seguir aquí, en la residencia que llevas en el pecho, me niego a emigrar a otro corazón. jhm