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El amor venció al amor

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Tenía herido el corazón, las corcheas que lanzaba al aire se quedaron en las cuerdas del violín  de un amor huido.
Pero tus manos tomaron la música del ruiseñor y le brindaste un concierto a mi corazón, atento el escucho, por sus heridas cada nota fue entrando y por ellas mismas tu nombre en corcheas fue fluyendo, y cuando el mío convertiste en música, el amor venció al amor. © juanhernandez

te lo cuento

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En tus labios guardo un secreto, si me besas los míos te lo contaran, pero si me niegas los tuyos, nunca mi secreto sabrás, y morirá esperando que lo liberes, pero sobre todo, no te podre contaminar del mal que a mi corazón aqueja. 

Acaso ese secreto tiene la culpa que tú te niegues adoptarlo. Al dar salvoconducto a mis labios, por cada segundo que pase mi secreto ira fluyendo y sobre ti, como lluvia, caerán las flechas envenenadas con mis sentimientos, que arroparan la veda existente en tu corazón, esto no se puede callar, deja que tus labios me escuchen y tus impulsos hablen y develemos ese secreto; dime que si con tan solo el rose de tus labios. © juanhernandez

El sabor de mis letras.

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Cada que te convierto en poesía dejo un pedazo de mi alma en cada letra, en los fragmentos van quedando un trozo de mi corazón y mi pluma saborea cada frase que la inspiración toma de tu piel...en un deseo extraviado deambulo.

Peregrino en tus sueños, no se si lo que escribo es real, solo se que hay letras regadas y no se en que parte de ti acomodarlas, admito que en su conjunto son parte de una poesía que dejaste estratégicamente traspapelada en la vastedad de tu cuerpo.

En la trampa que expele la belleza de tu sintaxis me hundo, de un simple poeta paso a ser lector del fragoroso recitar del placer que de ti deseo obtener.   

Veo sueños pasar que parecen perdidos, no me coloques entre los sueños que rehuyes, porque yo estoy escribiendo en ti, uno en el que estas tu. ©juan hernandez





El paréntesis pendiente de la luna.

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La luna menguante  me recuerda que existe un paréntesis pendiente de cerrar, la pluma del poeta noto algo  y no lo plasmo.  La tasa de aquel café aun recuerda la despedida, un abrazo que se fingió de amistad, pero el mensaje que se dieron los cuerpos  fue lo contrario quedando  los sentimientos en coma. El reloj devoro el tiempo  y mantuvo  ambos corazones en pausa, que se enamoraron pero nunca lo supieron. Los años pasaron, la madreselva solo  se enredo en su soporte, un nudo le evita trepar.  
Después de tanto tiempo, en una caminata a cualquier lugar, sus  pasos quisieron volver  a aquel lugar, la misma mesa a él le llama la atención. 
Ella llego con anticipación, una mirada hace impacto certero, dos pupilas chocaron y un corazón lo sintió, y el reloj escupe los recuerdos, se tomaron de la mano y se dieron un abrazo compartiendo su calor, despertando los sentimientos dormidos y la madreselva soltó su nudo,  atrapo dos cuerpos para trepar y la pluma del poeta le pidió a la luna crecie…

Mis sentimientos a flote.

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Y  los naufragios que habían quedado al descubierto en el desierto de mis labios, con la marea alta de tus besos  salieron  nuevamente a flote;  los llevaras a la aventura navegando entre tus sueños, encallando en ellos. ©juan hernandez

Como manso gato

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Por cada beso que llueves, haces nacer un te quiero y mis labios se convierten en manso gato, se untan a los tuyos esperando la nueva caricia.
Te respiro para retener tu aroma, te pienso música para bailar al ritmo del murmullo agitado de tu respirar y cierro los ojos para guardar en mis adentros lo que mis manos dibujan al pasear por tus valles. 
Prohíbo al viento borrar tu aroma, pero le pido que siempre lleve tu música a mis oídos y a mis pensamientos que conserven la obra de arte que mis manos delinearon.  ©juan hernandez


Mi sauce llorón sonríe.

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En el desierto que existió en mis labios ha llovido, de las espinas de los cactus surgen flores y parvadas de besos vuelan a saborear su miel; sequías ya no existen y ha nacido un sauce llorón que sonríe, en mis labios hoy existe una gran diversidad de vida que borraron borrascas. ©juan hernandez